viernes, agosto 24, 2007

Escena 6: “12%”.

“Citius, altius, fortius”: más rápido, más alto, más fuerte.

Lema publicitario grabado con laser en los miembros cibernéticos pertenecientes a la línea “olímpica” Biotopix de sustitutivos corporales.

Esta gama de cibermiembros está obsoleta. ¿Deseas información sobre los nuevos modelos disponibles? (S/N). N.

… entonces podemos resumir el capítulo listando los tres problemas mentales básicos asociados a una TCR (Transformación Corporal Radical). Megalomanía, psicosis disociativa y pérdida de identidad. Fin de la lección.

Sonrió acido al oír lo de la pérdida de identidad y archivó el capitulo marcándolo como aprendido. Era todo teatro. Había accedido al material sobre posibles repercusiones psicológicas mucho antes de someterse al proceso. Lo cual estaba radicalmente prohibido, así que la pantomima de estudiarlo ahora era de cara a la galería. La técnica de Biotopix para que no leyeses la letra pequeña del contrato era hacerte firmar con los ojos cerrados. Después de firmar, según el manual de etiqueta corporativa, tenias que dar gracias por qué no te los hubieran arrancado.

Se levanto del sillón y recorrió el apartamento hacia el baño. Traducido, dos pasos a la izquierda. Le habían asignado una vivienda al estilo compacto-corporativo. Así iba a ser su nueva tapadera, su nueva vida, como Rubén Lee y tenía que habituarse. Visto lo optimizado que estaba el espacio le sorprendía disponer de un sillón. Seguro que había algún tipo de razón psicológica o comercial detrás de eso. Al igual que para las paredes ergonómicas y acolchadas de color verde pálido.

Encendió las cámaras del baño, no había suficiente superficie libre como para poner un espejo de cuerpo completo y las cámaras eran más baratas que el espacio. Se coloco en posición de firmes con los brazos levemente separados a los lados y dejo que el flujo de datos interactuara con su Brainhack modelando una imagen holográfica de sí mismo. Afortunadamente lo que le faltaba en definición a las cámaras del baño- ducha-todo en uno le sobraba a su vector de procesadores intracraneales. A los deficientes datos les añadió los detalles, médicos y técnicos, que había ido recogiendo sobre su “tratamiento”.

Tenía los ojos cerrados. No le hacía falta pero su nueva estatura aun le producía cierta inseguridad. Necesitaba concentrarse. Aun no habían cambiado su cara, la cirugía estética, como es lógico, iba al final. Muchas cicatrices que eliminar, mejor todas de golpe. Pasó los dedos por la mayor de ellas, la que le iba desde el cuello hasta los genitales. Su sentido del tacto aumentado hizo que se le pusiera la piel de gallina. Mando un comando para desactivar esa reacción involuntaria durante 10 minutos. El pelo le había vuelto a crecer. Seguía siendo rubio. Los nuevos músculos tenían aun un tacto extraño a sus sentidos aumentados. Era el tercer mes desde las infiltraciones de nanobots. Así que llevaba solo un par de semanas siendo capaz de moverlos de forma voluntaria y una desde que había salido de la capsula de soporte vital.

El micro apartamento había sido una sorpresa desagradable. Incluso cuando vivía con su padre había dispuesto de más espacio. En estos momentos saltar era un lujo que solo se podía permitir en las zonas de recreo. Y no había muchas en la instalación de investigación médica en la que ahora se encontraba. El “Taller de Carne” no era un destino turístico.

El modelo mental de si mismo incluía partes poco definidas, coloreadas en una escala de grises. Eran los ciberimplantes de los que no tenía datos, no comprendía los que tenía o la información procedía de fuentes poco fiables. Un porcentaje relucía en lo alto por encima de su cabeza brillando con un rojo intenso. 12%. La parte de si mismo que era terreno conocido. Como decían en los mapas de la antigüedad. “A partir de ahí monstruos”.

– “Conócete a ti mismo” – Murmuro entre dientes Rutger, citando la inscripción del templo de Delfos–. No, mierda. Rubén. Rubén Lee. Lee. Rubén Lee.

Repitió su nuevo nombre entre dientes 50 veces. Los ojos cerrados con fuerza. Las partes coloreadas de su cuerpo resaltando de forma casi desagradable en la silueta gris. La rutina en 3D tras varios minutos de no detectar interacción por su parte comenzó a girar lentamente. Las especificaciones técnicas conocidas se resaltaban cuando su foco de visión, lo que el Brainhack interpretaba como “interés”, pasaba por encima. La luz del 12% sobre su cabeza teñía de rojo sus lágrimas.

lunes, agosto 20, 2007

Escena 5: “Muerte”.

Zoom al tatuaje de una de las actrices del inmerfeed pornográfico: Una diablilla sensual de aspecto travieso vestida con lencería picante comienza a hablar.

¿Has sido un chico malo? ¿Crees que cuando por fin te llegue la hora te espera una suite calentita en el infierno? Si has respondido que si, y sabemos que lo has hecho pillín (guiño), te interesara la oferta de Afterlife. En Afterlife te ofrecemos la posibilidad de escapar al castigo eterno. Cuando tu cuerpo físico por fin falle, a causa de todos esos excesos a los que le sometes (contoneo de caderas ¡Ka-pow!), Afterlife guardara tu cerebro, que según el 87% de las religiones actuales contiene tu alma inmortal (Datos extraídos del Religiometro Vaticano, enlace AQUI), y lo conservará en éxtasis criogénico para el resto de la eternidad. Además, por un pequeño precio adicional, te ofrecemos el Paquete Nirvana que incluye, entre otras ventajas, la estimulación directa de los centros de placer de tu corteza cerebral. Toda una eternidad de placer sin límites.

¿Deseas información más detallada de la oferta? (S/N). N.

Sentado en el monorraíl por fin disponía de un momento de tranquilidad. El eMail de Matias Cho le esperaba. Como siempre, el mensaje de su mentor venía acompañado de todo el paquete “reunión virtual” que incluía una réplica sensorial del despacho de Matias. Rutger conocía bien el sitio, lo había visitado varias veces, así que podía darse cuenta de la exactitud con la que se habían replicado los muebles antiguos de madera, las esculturas clásicas basadas en la Grecia antigua (uno de los temas fetiche de Matias) o las columnas de mármol autentico que flanqueaban la entrada como silenciosos guardianes. Se permitió pasear la vista por la estancia mientras su Brainhack compartía protocolos de seguridad con el mensaje, para comprobar su procedencia y si en algún momento había sido modificado su contenido, o infectado con algún tipo de software malicioso.

Cuando por fin su paranoico antivirus se dio por satisfecho apareció la imagen de Matias, sentada en su cómodo sillón en una postura relajada.

– Saludos de nuevo Rutger. Espero que el viaje haya sido de tu agrado. – La imagen de Matias era tan perfecta que casi daban ganas de responder. A veces se descubría a si mismo asintiendo a las palabras, un poco absurdo pero no podía evitarlo. Prestó atención, después tendría que dedicar tiempo a componer una respuesta y nunca le salían bien a la primera. Miedo escénico–­. ¿Cuánto llevas como empleado Biotopix? Diría que seguro que no recuerdas tu anterior vida si no fuera por esa maravillosa memoria tuya. Que talento más útil… – A veces Matias divagaba un poco, no se sabía la edad exacta del ejecutivo pero por pequeños detalles como ese Rutger se atrevía a aventurar que sobrepasaría el siglo–. La empresa ha invertido muchos recursos en ti… Yo mismo he hecho una gran apuesta por tus resultados – La imagen de Matias sonrió con gesto satisfecho-. Y según parece ser ha merecido la pena.

Rutger no era un iluso, sabía que su relación con su mentor era puramente comercial, pero con la cantidad de dinero y esfuerzo invertidos en su formación Matias había forjado un vínculo empresarial con él. Sus éxitos y sus fracasos irían directamente a la cuenta de logros de su superior. Por así decirlo, estaban en el mismo barco. Lo que significaba que se podían permitir cierta dosis de confianza mutua. Mientras no hubiera dado un mínimo de rentabilidad, ese mínimo mágico necesario para contarle como un éxito en su expediente, tendría la protección y apoyo del ejecutivo. Y si superaba esa expectativa con buenos resultados podría considerarse un “activo valioso”.

– Vayamos al grano –Matias cruzo las manos y se inclino en el escritorio–. Tu traslado a la Arcologia de Manhattan tiene dos objetivos. El primero es sencillo y seguramente te lo estuvieras esperando desde hace bastante. A lo largo de tu entrenamiento hemos ido probando y preparando tu mente para tus futuras obligaciones. Ahora es el turno de tu cuerpo.

No le sorprendió la afirmación. Ya hacía mucho que se preguntaba por qué aun no habían empezado la fase de preparación física con él, siendo que a muchos de sus compañeros de promoción, los que habían ido superando las pruebas, les habían pasado ya por “El taller corporal”. Un ejemplo claro era su amigo Vincent.

Pese a que se llevaban 5 años habían estado bastante unidos, seguramente porque Rutger siempre había sido bastante maduro. La cosa es que incluso antes de graduarse a Vincent le habían optimizado la musculatura e infiltrado el esqueleto con refuerzos de nano fibras. Mejoras de reflejos, fisiológicas, medicas, el paquete completo. Y eso era solo lo que podía contar. Otras mejoras eran material clasificado, pero los rumores hablaban de varios aumentos no del todo legales. Después de todo Biotopix era puntera en ese campo, así que, después de pasar por “el taller”, se daba por descontado que algunas de las cosas que rondaban por tu cuerpo no estaban preparadas para salir al mercado y ser aprobadas por sanidad.

Aun hablaban a menudo y por pequeñas pistas en las conversaciones estaba convencido de que su colega era una especie de Superman. Y eso sin contar que el entrenamiento de Vincent había ido más encaminado al combate que el suyo, así que suponía que su colega veía mucha acción. A nadie le dan un cuerpo de esas características para hacer trabajo de oficina.

Y ahora era su turno…

– El segundo objetivo conlleva un cambio total de identidad. Hemos cambiado todos los registros biométricos de tu vida pasada. En tu nuevo alojamiento te espera toda la información pertinente de tu nueva identidad, incluyendo un paquete completo de recuerdos ficticios incluyendo familia y demás pormenores. Se supone que Rutger Williams se alojara hoy en el hotel Metropolitan y morirá en un desgraciado accidente. Que no te preocupen los detalles, nosotros nos encargamos de todo. Como es lógico ya no podrás contactar con nadie de tu anterior vida. Tampoco interactúes socialmente de ninguna manera hasta que no consideres que dominas por completo tu nueva identidad – Matias le sonrió con gesto afable­­ ­­–. ¡Ah! Y bienvenido a AMBMaC.

martes, agosto 14, 2007

Escena 4: “Zona Franca”.

… Así que tras la creación de la NEEP (Normativa de Espacios Económicos Privados), las corporaciones se encerraron en sí mismas, prohibiendo todo contacto con el exterior, así como con los productos que compañías rivales pudieran ofrecer a su “publico cautivo” formado por la base asalariada residente en las arcologias. El resultado fue desastroso y creó un sistema endogámico dañino para los beneficios de la empresa. Inaceptable. Las corporaciones, en un hecho sin precedentes, se reunieron y crearon el concepto de “Zona Franca”. Lugares en el interior de los cerrados ecosistemas empresariales donde se permitiese e incluso incentivase el contacto con otras líneas de negocio. Líneas que poder copiar, de las que poder aprender, evolucionar...

Extracto del articulo “Evolución Social”, publicado en la revista “The Economist” como parte de la tesis del Doctor en ciencias sociales R. Martin.

Se había quedado fenomenal después del tratamiento Imagecare. Termino de ajustarse los gemelos de oro sintético y se estiro las mangas admirando su reflejo en el escaparate de una agencia de viajes. La superficie comercial inteligente Advertismart se lo tomo como una muestra de interés e intento conectar con su Brainhack para descargar sus preferencias y adecuar una lista de ofertas. Rutger bloqueo el intento y comenzó a andar retomando el camino que le llevaría a su nuevo alojamiento.

Se encontraba en una de las zonas francas de la arcologia. Se trataba de un lugar donde compañías rivales podían ofrecer sus productos a los empleados de Biotopix residentes en AMBMaC (pagando unos alquileres obscenos) y donde emprendedores podían instalar negocios particulares, con la esperanza de que algún ejecutivo se fijase en ellos y conseguir que les patrocinasen, ascendiesen o comprasen el negocio. También era aquí donde los “negocios con regusto tradicional” ofrecían sus productos personalizados a medida. Afortunadamente la zona franca se había diseñado de forma inteligente y, pese al bullicio y la cantidad de visitantes que tenía al día, se podía caminar sin dificultad si te ajustabas a una de las rutas pre configuradas.

- Claro, que siempre están las ratas de centro comercial para crear el caos. – murmuro Rutger al ver la ola de barullo que poco a poco se acercaba en su dirección.

Un joven patinador se acercaba a toda velocidad, zigzagueando entre los compradores con la agilidad casi imposible. Rutger dedujo que el chaval estaba ciber implantado o drogado hasta las cejas con algún tipo de estimulante adreno-nervioso. Llevaba unas gafas Emotiflash emisoras de video ajustadas a máxima intensidad, en las que en estos momentos ondeaba el logo de Postal, una compañía de mensajería no sancionaba oficialmente (eso quería decir que no pagaba las cuotas que exigía Biotopix por la entrega de paquetes en sus instalaciones). Las gafas emitían haces de luz en la dirección donde miraba el chico, iluminando con publicidad pirata los escaparates de los diversos negocios de la zona. El mismo logo adornaba la maleta que llevaba en la mano, sin duda alguna el paquete que tenía que entregar, el cual balanceaba de vez en cuando para usar su impulso en los cambios de trayectoria. Realmente impresionante. El chaval, vestido con ropas pseudo militares, era casi doloroso de mirar por la luz que desprendían sus rastas luminiscentes HardHair. Estas habían sido popularizadas no hace mucho por un cantante performancer llamado Jelly-Count. Rutger había descargado bastantes ifeed del artista en cuestión por que se rumoreaba que había salido de su mismo barrio, allá en Chicago.

En un instante había decidido que el mensajero le caía bien, así que le jodió cuando se alzo del suelo la barrera formada por 4 cables taser. No había manera posible de frenar a tiempo a esa velocidad… Lo que parecía no entrar tampoco en los planes del patinador.

Saltando y retorciéndose como una anguila, se coló por entre las tiras metálicas que formaban la medida de contención no-letal. Con la proeza atlética digna de un ifeed acabo con los patines en el suelo... pero sin el paquete en las manos. El chaval se volvió y en sus Emotiflash apareció la expresión ¡Mierda! Sobre impuesta al logo de Postal. El maletín se encontraba fuera de su alcance al otro lado de la barrera taser.

Rutger, divertido y asombrado por la habilidad del patinador le dio una patada a la maleta, enviándola a los pies del mensajero, que no pudo hacer otra cosa que mirarle con la boca abierta. El chaval no tenia manera de saber que gracias al programa en el que estaba metido tenía algo parecido a inmunidad diplomática en cualquier propiedad Biotopix. Básicamente era un “niño mimado” de la empresa. Aunque claro, no solía usar ese tipo de privilegios, le habían educado con un gran respeto a las normas de etiqueta corporativa.

En las gafas se dibujo un “Cool, Man” en letras verde fosforito que se reflejaron por las superficies plateadas de los escaparates. Rutger se encogió de hombros. Los mensajeros tienen que ayudarse, lo importante es que el paquete llegue. Se lo había enseñado su padre. Metió las manos en los bolsillos del traje Armani y ajustó sus pasos de nuevo a la ruta de su Brainhack.

Y en ese momento su Brainhack le informo de un mensaje directo, enviado por el sistema de corta distancia que solamente se usaba para identificación o para conexiones directas con transmisores en tu línea de visión.

“El usuario Spidfrik te considera merecedor de un Punto eKarma. El sistema nos informa de que es la primera vez que recibes un Punto eKarma. Este punto te permite crear tu perfil en el banco eKarma. Para informarte de los beneficios y obligaciones que conlleva la red social eKarma, puedes obtener un tutorial guiado AQUÍ. Para proceder a crear tu cuenta eKarma sin leer el tutorial, podrás consultarlo más tarde, sigue ESTE enlace”.

jueves, agosto 09, 2007

Escena 3: “Estilo y personalidad.”

El equipo de asesores estéticos Truestile se ha visto sometido al escándalo esta noche, al ser acusados dos de sus más importantes consejeros estilísticos de sobornos.

Al parecer, compañías interesadas en promocionar sus líneas del segundo cuarto de la primavera, han pagado cantidades enormes de dinero para que sus ratios de atención aumentasen, manipulando de forma artificial su presencia y posición en las listas de estilo.

Ante las acusaciones Pieter Vassinov, responsable de relaciones públicas del holding de consejeros de moda y afamado experto mundial en la materia (foto adjunta de Pieter vestido con un modelo de la nueva colección de Polivinilos de Dior), ha respondido que se tomarian medias serias y que en Truestile se toman muy en serio su responsabilidad moral de mantener a su clientela a la última moda, sin dejarse influir por ese tipo de prácticas despreciables y deplorables.

Acto seguido, levantando su mano derecha, ha renovado su juramento de (cita textual, audio adjunto): “Mantener en lo máximo el estilo y el factor cool de mis clientes. Un trabajo al que he dedicado mi alma y mi vida”.

El estilista tras emitir estas palabras ha abandonado la sala deshecho en lágrimas.

¿Desea descargar inmerfeed de la conferencia de prensa? (S/N). N.

¿Desea ver los artículos de moda que han despertado la polémica? (disponibles modelos inmersivos para que puedas vértelos puestos en tu probador virtual ManiquIm.) (S/N). S.

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Una vez acabados los trámites conectó una rutina de guía en su Brainhack. Las indicaciones para llegar a su alojamiento se sobre impusieron en su campo de visión. Eligió la ruta óptima al complejo residencial, descartando las opciones turísticas y comerciales patrocinadas, y como necesitaba una ducha y un cambio de ropa, se programo una parada en un centro de belleza ImageCare de camino. Insertó sus preferencias personales para una ducha rápida, estilista y cambio de ropa. Ahora que estaba en la gran ciudad debía aparentar profesionalidad; así que escogió de las opciones de la lista de moda Truestile (actualizada a tiempo real) algo de Armani introduciendo como perfil “joven emprendedor de negocios”. Hoy se sentía conservador. Brainhack intercambio datos fisionómicos con el ordenador del salón de belleza añadiendo su color de piel, ojos y pelo. Declino la oferta que le hizo el salón de teñirle el pelo, estaba bastante orgulloso de su rubio natural.

El intercambio de información y la petición habían durado 2 segundos. Caminó hasta la pared donde se había iluminado un sensor biométrico y eligió lectura retinal entre las opciones de identificación. Era necesario para que le cargaran el pago, las transacciones monetarias inalámbricas estaban prohibidas por muy buenas razones. Ya que estaba al lado de un puerto de datos conecto su puerto interface de muñeca. Podía descargar de forma inalámbrica sus correos, pero prefería la seguridad añadida de una conexión física. Sobre todo cuando tenía mensajes de Matias Cho.

Matias era su protector desde que había pasado las pruebas básicas. No habían hablado a menudo, no sería adecuado teniendo el rango que tenia. Pero se había asegurado de apoyarle y guiarle por el mundo lleno de trampas en el que se había introducido. Rutger había llegado a considerarle como su padrino en la empresa y se había alegrado cuando Matias había recibido su ascenso a director ejecutivo de adquisiciones en AMBMaC. Estaba claro que Matias le quería a su lado y eso le abría todo un mundo de posibilidades. Aunque no hablaban mucho Matias se había tomado un interés especial en “educarle”.

Un día le llego de forma anónima una suscripción a un ifeed de noticias. Adjunta a la suscripción venia un filtro especializado experto que se actualizaba todos los días con nuevas configuraciones. Era un servicio bastante caro, así que desde el principio dedujo que había una razón importante por la que quería que tuviese esa información. Tardo un poco en darse cuenta, pero consiguió encontrar el patrón.

No era evidente, había gente que se preocupaba precisamente de esa labor. Borrar relaciones, enturbiar la señal con el suficiente ruido como para que no quedasen rastros. Pero al final ato cabos y una vez vistas desde ese ángulo, todas las noticias, bueno casi todas (era listo, pero ellos eran profesionales), encajaban. El ifeed en su mayor parte trataba de accidentes, sucesos violentos y actos criminales aparentemente aleatorios. El truco consistía en ver quien se beneficiaba de los reveses sufridos: Aquel almacén quemado. Aquellas franquicias con pérdidas a causa de las mafias. Un revés en un laboratorio de investigación. Una repentina enfermedad en un edificio inteligente que forzaba a desalojarlo y mantenerlo parado… durante el tiempo necesario para perder un contrato millonario.

La suscripción del ifeed le había llegado de forma imposible de trazar, pero Rutger tenía bastante claro que era cosa de Matias. Ahora sabía que no le esperaba un destino en un laboratorio de investigación de la “Red de Conocimiento Eficiente”. La emocionante perspectiva hacía que se le acelerase el pulso.

martes, agosto 07, 2007

Escena 2: “Reconocimiento”.

… y recuerda, aunque el sistema de interconexión Brainwave no tiene todas las características de un Brainhack total, te permitirá acceder a los ifeed, y optar a trabajos que requieran Conexión Directa. Encamina tu carrera, demuestra lo que vales. Brainwave es tu primer paso hacia el resto de tu vida.

Consejo publicitario de Sonyntel destinado para ti. Tu banco nos informa de que tu saldo es suficiente como para adquirir el sistema. ¿Deseas realizar la compra? (S/N) N. Una decisión desafortunada, puede continuar con sus transacciones bancarias.

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Al enrolarse había supuesto que un puesto en la “Red de Conocimiento Eficiente” de Biotopix era su destino. Que se le asignaría a uno de los infinitos proyectos de la empresa. Investigación si tenía suerte. Le gustaba la idea de crear cosas. Eso fue antes de los exámenes de aptitud.

No le habían pillado nunca, jamás. Tenía un talento especial para no ser detectado, siempre había sido así. Era como un fantasma cuando quería. Sus adiestradores sabían que no existía otra manera posible en la que hubiera conseguido pasar ciertas pruebas, no sin haber tenido acceso a la información privilegiada, pero no podían probarlo. Era una de las partes fundamentales del aprendizaje, bajarle los humos a los novatos planteándoles retos imposibles. Conseguir lo imposible había llamado la atención en círculos bastante más altos de lo que sus propios adiestradores querían confesarle. Lo sabía porque había leído su propio informe de aptitud (totalmente clasificado). Era así de curioso. Ese fue el primer paso que le encamino a donde se encontraba ahora, tumbado en el modulo de reconocimiento, a la espera de que el doctor terminase de fingir que leía su historial.

- ¿Va a tardar mucho en empezar? Su neuro red no es estandarizada y estoy recibiendo algo de feedback – Rutger sonrió de forma algo forzada–. Pica como el demonio.

- Serán imaginaciones tuyas chaval, es equipamiento Biotopix Mediscan de primera, no los hacen mejores.

Mal movimiento, ahora estaba seguro de que por fastidiarle el doctor, que no era más que una forma glorificada de referirse a un operador de la máquina de diagnósticos, le iba a hacer esperar tiempo extra. Pero es que realmente sentía un cosquilleo en las muñecas donde los sensores realizaban interconexión con los puertos metalizados de su propia red nano neuronal. El hormigueo era desesperante.

- ¿Puedo conectar un Inmerfeed?

- No, es posible que interfiriese con la calibración. No queda ya mucho.

El “no queda ya mucho” no sonó demasiado convincente. Rutger se resigno y evito un suspiro de sufrida angustia adolescente (le salían de miedo, era un gran actor) para no terminar de enemistarse con el operario. La verdad es que no le caían bien los médicos. La historia decía que hubo un tiempo en el que era necesario años de preparación y prácticas para dedicarse a la medicina. Hubo una época en la que ser doctor conllevaba un estatus y una responsabilidad. Hoy en día bastaba con un curso de dos semanas y tener implantado un puerto de datos estándar. De hecho bastaba con uno básico importado de Taiwán, si la vista no le engañaba.

El diagnostico al que se estaba sometiendo no era, tal y como quería dar a entender el “doctor”, la última de las tecnologías. Eso vendría después. Se trataba tan solo del chequeo de rutina que se hacía a todos los que llegaban a ABMaC el nombre común con el que se denominaba a la Arcología Biotopix Manhattan Centro. En una época de ataques biológicos a medida, espionaje mediante nano sensores y clones de infiltración; era totalmente normal que la compañía quisiera tuviera que invertir en los mejores scanners para proteger su intimidad y propiedades. El mundo era un lugar lleno de lobos y una empresa puntera y emprendedora como lo era Biotopix despertaba demasiadas envidias.

El operario le había dicho que no conectase un ifeed, pero no le había dicho nada de una visual simple, así que invoco su lector de noticias y lo puso en modo de opacidad media, le gustaba la manera en la que el sistema Brainhack se las apañaba para que las imágenes y palabras no interfirieran con lo que en esos momentos estuvieran enfocando sus ojos. Cambiar de dirección la mirada suponía que los datos se reorganizaban para que, sin perder de vista la información, esta no molestase su interacción con el mundo real. Sabía que era una manera anticuada de tratar el flujo de datos, pero a él le gustaba el flujo de información a baja velocidad. Le daba tiempo a reflexionar sobre lo que leía y tenía cierto regusto decadente.

Ajustándose a sus preferencias personales el programa le proporciono el ranking Mensafast en primer lugar.

- Buenos días papa – murmuro con media sonrisa Rutger mirando la clasificación-. Veo que te has quitado de en medio a ese paleto canadiense.

- ¿Decías algo chico?

- No, no. Solo carraspeaba. Tengo algo de sed.

- No debería tardar mucho ya.

- Sí, claro…

Rutger volvió a las noticias, aplico un filtro en el que saltasen a primer plano aquellas que tuvieran que ver con Chicago, Motocomps, Mensajería y por último el propio nombre de su padre. No salió nada especialmente relevante, algún muerto, pero nadie conocido. Si no había noticias eran buenas noticias.

El escaneo terminó justo cuando ya había acabado con las noticias y estaba a punto de ponerse a leer sus emails personales. Vio que el primero de los mensajes (Habia modificado Brainhack creando un sistema de ordenación por importancia. Asi conseguía mitigar el embate del spam) era de su protector Matias Cho. Desactivo el modulo de lectura y se centro en recoger los resultados de su análisis y su permiso de residencia para ABMaC. Tras haber pasado el último de los filtros de seguridad acababa de obtener la ciudadanía en el centro neurálgico del mundo. No pudo evitar sonreír, estaba en la cresta de la ola.

lunes, agosto 06, 2007

Escena 1 - RUTGER

El daño ya estaba hecho. Es algo que poco a poco fue calando en la gente aun por encima del ruido del último concierto, la última moda o el último avance cibernético. Después de cientos de años de capitalismo salvaje, avances tecnológicos sin control, de soluciones fáciles y políticamente correctas (o eso nos hacían creer) a problemas extremadamente complicados. Llego el día en que se miro alrededor y hasta el más ciego de los hombres no pudo hacer nada más que darse cuenta de que ya no había posibilidad de arreglarlo… Y entonces la humanidad en pleno tuvo una depresión y adquirió una mirada de culpabilidad. Por supuesto ni se nos ocurrió intentar de alguna manera mitigarlo o crear una solución a extremadamente largo plazo. Simplemente a partir de aquel momento se decidió simplemente sobrevivir con un sentimiento de culpa. Si antes habíamos vendido nuestros cuerpos y nuestras almas al gran monstruo corporativo, ahora estábamos de saldo.

Esa fue la generación del “Somos culpables”. Una época en la que el pensamiento nihilista y autodestructivo se enseñaba en las escuelas y en las familias. Una época en la que el “todo vale, nada importa” dejo de ser patrimonio de adolescentes y dementes para formar parte del credo de cualquier ciudadano de a pie. Y de esa mierda moral e intelectual, de ese miasma ético, del mismo corazón urbano y mecanizado de la ausencia de esperanza, de piedad: de ahí nacimos nosotros. Y nuestra misma existencia cambia el mundo con un inesperado giro en el guión.

Claro que para ello vamos a tener que luchar contra todo y todos. Pero el metal de nuestras venas está preparado y deseoso.

Manifiesto de C.E.R.O. (Cruzados de la Esperanza, la Rebeldia y la Originalidad). Disponible en tu inmerfeed gracias al patrocinio de Mfeed “Música en tu cortex”.

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Con 17 años se pueden decir muchas cosas de una persona. Rasgos básicos de la personalidad están formados o lo bastante detallados como para ser reconocibles. Aficiones, amistades, preferencias culinarias. Todo eso despunta, necesitan ser pulidos por la experiencia, pero ahí están y es innegable su presencia. Todo eso no se aplicaba exactamente a Rutger, puesto que él era el producto del programa de aprendizaje tutelado de Biotopix y sus asesores psicológicos habían tenido mucho que decir en la construcción de sus preferencias, encaminándolo y orientándolo hacia una saludable mezcla de intereses que combinados creaban una personalidad “rica y plena”. Y además, ya antes de eso era distinto, lo que en teoría también contaba.

No solamente sus preferencias y gustos habían sido “levemente empujados” para caber en el molde preestablecido de máxima eficiencia, también lo había sido su cuerpo. A los 7 años, la red nano neuronal y todo lo necesario para su mantenimiento había sustituido su sistema nervioso. Fue bastante traumático, había tenido que aprender a andar, hablar y realizar todos los movimientos de nuevo. Lo cierto es que disfruto de cada momento. En su día se lo había tomado como una aventura. En la actualidad se preguntaba si sería capaz de hacerlo de nuevo. Esperaba que la respuesta fuese afirmativa, después de todo se encaminaba en estos momentos hacia algo similar.

Ahora que su cuerpo había llegado a su desarrollo adulto, levemente acelerado por el tratamiento Pubefast Premium, uno de los grandes éxitos comerciales de Biotopix, estaba preparado para la inserción del resto de mejoras que le convertirían en un humano 2.0. Rutger creía imaginar bastante bien lo que sería disponer de un cuerpo totalmente sobrehumano. Tenía toda la información al respecto y se le había dado tiempo para meditar si deseaba el cambio. Las simulaciones sensoriales que le habían proporcionado como “versión demo” de lo que sería su nuevo cuerpo, le habían dejado con un ansia casi física de probar por sí mismo como seria saltar 4 metros a pies juntos, levantar más de una tonelada o ser capaz de regenerar tejidos, todo tipo de tejidos, de una forma miles de veces más eficiente que su actual cuerpo. Era como convertirse en un superhéroe, salvo que todos los miembros de su equipo de trabajo, lo que sería su nueva familia, contarían con mejoras similares. No se sentiría solo.

Y de eso Rutger era algo que sabia bastante. La vida del superdotado era cuando menos solitaria, al menos hasta que había sido descubierto por los cazatalentos de Biotopix. Recordaba con facilidad su vida pasada. Su memoria era excelente incluso sin recurrir a los bancos de memoria secundaria Sonyntel Brainhack de los que ahora disponía (de hecho prefería guardar los recuerdos de su vida pasada en su memoria primaria, decían que no se notaba la diferencia, pero para él y su memoria casi fotográfica era bastante evidente) Su madre, una empleada de bajo nivel en una agencia de viajes del grupo TorchBearer, había abandonado a su padre y a él en pos de un ascenso que le supondría escalar un pequeño peldaño en la pirámide de su empresa; y lo de la pirámide era literal, la sede donde le habían mandado estaba en Egipto en el complejo turístico del valle de los reyes.

Su padre, mensajero freelance piloto de una Motocomp Yamaha altamente modificada, había sufrido bastante privándose de muchas cosas para poder darle al menos una educación básica. Incluso cuando se había dado cuenta de que la EGE (Educación Gubernamental Estándar) se le quedaba pequeña, había destinado dinero a el por encima de añadir las mejoras necesarias a su Motocomp que le habrían mantenido competitivo con sus compañeros de trabajo. Poco a poco fue bajando en el ranking de eficiencia Mensafast. Su padre, Rutger Williams sénior, decía que no le importaba y que merecía la pena. Pero Rutger podía ver claramente que su padre se había metido por su culpa en una espiral que se encaminaba a la pobreza, perdiendo cada vez más clientela. No podía consentirlo. Y por eso se alistó, a la edad de 5 años, en el programa de Biotopix.

Desde entonces había visto a su padre 4 veces, una por cada uno de los ascensos de nivel que había conseguido. Sus asesores le habían recomendado cortar con su pasado, pero a cada una de las promociones le correspondía una petición al Banco de Deseos de la compañia, y él no tenía necesidad de viajar a ver el concierto de Reepetreck (podía descargarse de forma ilegal el inmerfeed), o que le regalasen un vehículo personal (que ni de lejos se podía comparar a viajar en la motocomp de su padre).

Todos los días revisaba el ranking Mensafast y se llenaba de orgullo al ver a Rutger Williams Sr., alias Fastrack en la 7 posición. Lo hacía a espaldas del sistema, se había dado cuenta en su primera evaluación que sus visitas al ranking le quitaban puntos.

Fue el primer delito sin sanción de la compañía que cometió desde su entrada a Biotopix.

miércoles, agosto 01, 2007

Dragones en tu ciudad.

Buenas de nuevo.
Me he comprado una camara digital, es algo que llevaba persiguiendo desde hace un tiempo pero nunca me decicia.
Tenia la duda de si comprarmela buena ( y por consiguiente grande y cara ) o si comprarmela normalita y que me quepa en un bolsillo.
Por que vereis, si me compraba una camara no es por la tipica razon de documentar la BBC (Bodas Bautizos y comuniones). El proposito de la camara es capturar cosas que me llamen la atencion.
Hoy he capturado en mi objetivo un dragon, una veleta en forma de dragon.


¿Sabeis el dicho de que "Nadie mira hacia arriba"? Pues es cierto. 2 años pasando por delante del colegio de curas en cuestion y no me habia fijado en el dragon... Pero ha sido tener la camara en la mano y empezar a notar ese tipo de detalles.
No se a vosotros, pero a mi me produce una agradable sensacion pensar que tengo dragones en mi ciudad. Ahora solo falta que despierten y empiecen a comerse marujas.
R.