Zoom al tatuaje de una de las actrices del inmerfeed pornográfico: Una diablilla sensual de aspecto travieso vestida con lencería picante comienza a hablar.
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Sentado en el monorraíl por fin disponía de un momento de tranquilidad. El eMail de Matias Cho le esperaba. Como siempre, el mensaje de su mentor venía acompañado de todo el paquete “reunión virtual” que incluía una réplica sensorial del despacho de Matias. Rutger conocía bien el sitio, lo había visitado varias veces, así que podía darse cuenta de la exactitud con la que se habían replicado los muebles antiguos de madera, las esculturas clásicas basadas en la Grecia antigua (uno de los temas fetiche de Matias) o las columnas de mármol autentico que flanqueaban la entrada como silenciosos guardianes. Se permitió pasear la vista por la estancia mientras su Brainhack compartía protocolos de seguridad con el mensaje, para comprobar su procedencia y si en algún momento había sido modificado su contenido, o infectado con algún tipo de software malicioso.
Cuando por fin su paranoico antivirus se dio por satisfecho apareció la imagen de Matias, sentada en su cómodo sillón en una postura relajada.
– Saludos de nuevo Rutger. Espero que el viaje haya sido de tu agrado. – La imagen de Matias era tan perfecta que casi daban ganas de responder. A veces se descubría a si mismo asintiendo a las palabras, un poco absurdo pero no podía evitarlo. Prestó atención, después tendría que dedicar tiempo a componer una respuesta y nunca le salían bien a la primera. Miedo escénico–. ¿Cuánto llevas como empleado Biotopix? Diría que seguro que no recuerdas tu anterior vida si no fuera por esa maravillosa memoria tuya. Que talento más útil… – A veces Matias divagaba un poco, no se sabía la edad exacta del ejecutivo pero por pequeños detalles como ese Rutger se atrevía a aventurar que sobrepasaría el siglo–. La empresa ha invertido muchos recursos en ti… Yo mismo he hecho una gran apuesta por tus resultados – La imagen de Matias sonrió con gesto satisfecho-. Y según parece ser ha merecido la pena.
Rutger no era un iluso, sabía que su relación con su mentor era puramente comercial, pero con la cantidad de dinero y esfuerzo invertidos en su formación Matias había forjado un vínculo empresarial con él. Sus éxitos y sus fracasos irían directamente a la cuenta de logros de su superior. Por así decirlo, estaban en el mismo barco. Lo que significaba que se podían permitir cierta dosis de confianza mutua. Mientras no hubiera dado un mínimo de rentabilidad, ese mínimo mágico necesario para contarle como un éxito en su expediente, tendría la protección y apoyo del ejecutivo. Y si superaba esa expectativa con buenos resultados podría considerarse un “activo valioso”.
– Vayamos al grano –Matias cruzo las manos y se inclino en el escritorio–. Tu traslado a la Arcologia de Manhattan tiene dos objetivos. El primero es sencillo y seguramente te lo estuvieras esperando desde hace bastante. A lo largo de tu entrenamiento hemos ido probando y preparando tu mente para tus futuras obligaciones. Ahora es el turno de tu cuerpo.
No le sorprendió la afirmación. Ya hacía mucho que se preguntaba por qué aun no habían empezado la fase de preparación física con él, siendo que a muchos de sus compañeros de promoción, los que habían ido superando las pruebas, les habían pasado ya por “El taller corporal”. Un ejemplo claro era su amigo Vincent.
Pese a que se llevaban 5 años habían estado bastante unidos, seguramente porque Rutger siempre había sido bastante maduro. La cosa es que incluso antes de graduarse a Vincent le habían optimizado la musculatura e infiltrado el esqueleto con refuerzos de nano fibras. Mejoras de reflejos, fisiológicas, medicas, el paquete completo. Y eso era solo lo que podía contar. Otras mejoras eran material clasificado, pero los rumores hablaban de varios aumentos no del todo legales. Después de todo Biotopix era puntera en ese campo, así que, después de pasar por “el taller”, se daba por descontado que algunas de las cosas que rondaban por tu cuerpo no estaban preparadas para salir al mercado y ser aprobadas por sanidad.
Aun hablaban a menudo y por pequeñas pistas en las conversaciones estaba convencido de que su colega era una especie de Superman. Y eso sin contar que el entrenamiento de Vincent había ido más encaminado al combate que el suyo, así que suponía que su colega veía mucha acción. A nadie le dan un cuerpo de esas características para hacer trabajo de oficina.
Y ahora era su turno…
3 comentarios:
**** superior
No te doy una estrella mas porque no hay yaoi, que si no...
xD
Me da a mi que al pollo no le va a molar eso de no ver a su padre xD
Lo de la diabla... es muy divertido!! XD
identidad... eso de NO SOY UN NUMERO! a debido quedar algo superadillo no?... por cierto... las interactuaciones entre corporaciones que las regula? un consejo rector? control? majestic 13?
Weah. Pobre hombre. Yo creo que por ahí no pasaría... Eso de dejar de ser yo no lo veo muy claro xD
Lo de Afterlife wenísimo xDDD
Acentúa MÉDICA, por Dios. Que duele a la vista. T_T
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