… Así que tras la creación de la NEEP (Normativa de Espacios Económicos Privados), las corporaciones se encerraron en sí mismas, prohibiendo todo contacto con el exterior, así como con los productos que compañías rivales pudieran ofrecer a su “publico cautivo” formado por la base asalariada residente en las arcologias. El resultado fue desastroso y creó un sistema endogámico dañino para los beneficios de la empresa. Inaceptable. Las corporaciones, en un hecho sin precedentes, se reunieron y crearon el concepto de “Zona Franca”. Lugares en el interior de los cerrados ecosistemas empresariales donde se permitiese e incluso incentivase el contacto con otras líneas de negocio. Líneas que poder copiar, de las que poder aprender, evolucionar...
Extracto del articulo “Evolución Social”, publicado en la revista “The Economist” como parte de la tesis del Doctor en ciencias sociales R. Martin.
Se había quedado fenomenal después del tratamiento Imagecare. Termino de ajustarse los gemelos de oro sintético y se estiro las mangas admirando su reflejo en el escaparate de una agencia de viajes. La superficie comercial inteligente Advertismart se lo tomo como una muestra de interés e intento conectar con su Brainhack para descargar sus preferencias y adecuar una lista de ofertas. Rutger bloqueo el intento y comenzó a andar retomando el camino que le llevaría a su nuevo alojamiento.
Se encontraba en una de las zonas francas de la arcologia. Se trataba de un lugar donde compañías rivales podían ofrecer sus productos a los empleados de Biotopix residentes en AMBMaC (pagando unos alquileres obscenos) y donde emprendedores podían instalar negocios particulares, con la esperanza de que algún ejecutivo se fijase en ellos y conseguir que les patrocinasen, ascendiesen o comprasen el negocio. También era aquí donde los “negocios con regusto tradicional” ofrecían sus productos personalizados a medida. Afortunadamente la zona franca se había diseñado de forma inteligente y, pese al bullicio y la cantidad de visitantes que tenía al día, se podía caminar sin dificultad si te ajustabas a una de las rutas pre configuradas.
- Claro, que siempre están las ratas de centro comercial para crear el caos. – murmuro Rutger al ver la ola de barullo que poco a poco se acercaba en su dirección.
Un joven patinador se acercaba a toda velocidad, zigzagueando entre los compradores con la agilidad casi imposible. Rutger dedujo que el chaval estaba ciber implantado o drogado hasta las cejas con algún tipo de estimulante adreno-nervioso. Llevaba unas gafas Emotiflash emisoras de video ajustadas a máxima intensidad, en las que en estos momentos ondeaba el logo de Postal, una compañía de mensajería no sancionaba oficialmente (eso quería decir que no pagaba las cuotas que exigía Biotopix por la entrega de paquetes en sus instalaciones). Las gafas emitían haces de luz en la dirección donde miraba el chico, iluminando con publicidad pirata los escaparates de los diversos negocios de la zona. El mismo logo adornaba la maleta que llevaba en la mano, sin duda alguna el paquete que tenía que entregar, el cual balanceaba de vez en cuando para usar su impulso en los cambios de trayectoria. Realmente impresionante. El chaval, vestido con ropas pseudo militares, era casi doloroso de mirar por la luz que desprendían sus rastas luminiscentes HardHair. Estas habían sido popularizadas no hace mucho por un cantante performancer llamado Jelly-Count. Rutger había descargado bastantes ifeed del artista en cuestión por que se rumoreaba que había salido de su mismo barrio, allá en Chicago.
En un instante había decidido que el mensajero le caía bien, así que le jodió cuando se alzo del suelo la barrera formada por 4 cables taser. No había manera posible de frenar a tiempo a esa velocidad… Lo que parecía no entrar tampoco en los planes del patinador.
Saltando y retorciéndose como una anguila, se coló por entre las tiras metálicas que formaban la medida de contención no-letal. Con la proeza atlética digna de un ifeed acabo con los patines en el suelo... pero sin el paquete en las manos. El chaval se volvió y en sus Emotiflash apareció la expresión ¡Mierda! Sobre impuesta al logo de Postal. El maletín se encontraba fuera de su alcance al otro lado de la barrera taser.
Rutger, divertido y asombrado por la habilidad del patinador le dio una patada a la maleta, enviándola a los pies del mensajero, que no pudo hacer otra cosa que mirarle con la boca abierta. El chaval no tenia manera de saber que gracias al programa en el que estaba metido tenía algo parecido a inmunidad diplomática en cualquier propiedad Biotopix. Básicamente era un “niño mimado” de la empresa. Aunque claro, no solía usar ese tipo de privilegios, le habían educado con un gran respeto a las normas de etiqueta corporativa.
En las gafas se dibujo un “Cool, Man” en letras verde fosforito que se reflejaron por las superficies plateadas de los escaparates. Rutger se encogió de hombros. Los mensajeros tienen que ayudarse, lo importante es que el paquete llegue. Se lo había enseñado su padre. Metió las manos en los bolsillos del traje Armani y ajustó sus pasos de nuevo a la ruta de su Brainhack.
Y en ese momento su Brainhack le informo de un mensaje directo, enviado por el sistema de corta distancia que solamente se usaba para identificación o para conexiones directas con transmisores en tu línea de visión.
“El usuario Spidfrik te considera merecedor de un Punto eKarma. El sistema nos informa de que es la primera vez que recibes un Punto eKarma. Este punto te permite crear tu perfil en el banco eKarma. Para informarte de los beneficios y obligaciones que conlleva la red social eKarma, puedes obtener un tutorial guiado AQUÍ. Para proceder a crear tu cuenta eKarma sin leer el tutorial, podrás consultarlo más tarde, sigue ESTE enlace”.
2 comentarios:
¡Qué buen rollito, tío!
¿Me das un punto de eKarma?
Me encanta! XD
Que majete el patinador. Más hiperfashion él xD
Me tienes intrigadísima, a ver cómo sigues, chacho.
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